LA CLÁSICA EUROPEA: ÁMSTERDAM 700C MERCURIO

Share on facebook
Share on twitter
LA CLÁSICA EUROPEA: ÁMSTERDAM 700C MERCURIO
La Ámsterdam de Mercurio define perfectamente lo que es una bici para la ciudad.

Por Óscar Martínez Corona

Con aires de nostalgia y elegancia, llega al mercado la bicicleta Ámsterdam de la firma Mercurio

Este tipo de bicicletas se adapta incondicionalmente al rodar citadino de una urbe como la Ciudad de México. 

La geometría de esta bicicleta nos permite mantener una postura erguida y descansada, dándonos la ventaja de tener un amplio y alto campo de visión y así mantener controlado nuestro entorno al rodar. 

Es una bicicleta ideal para el disfrute del rodar sin prisas.

Viene equipada con accesorios que dan valor a la unidad, tales como salpicaderas en acero, salvafaldas y cubrecadenas forrados en vinilo, una canastilla de estructura en acero con un forro que se transforma en bolsa, puños elaborados en vinipiel y un cómodo asiento.

Está pensada para no sufrir, pues su rodada 700 de llanta lisa y la relación de un solo paso, permite un pedalear suave, cadencioso y fácil de empujar a la hora de iniciar la marcha, completando el equipo su sistema de frenos de cangrejo.

EN EL CAMINO

La bicicleta es cómoda en cuanto a posición y muy segura en la conducción, se siente estable al ir a velocidad considerable y tiene un rango de maniobrabilidad aceptable. La comodidad que nos proporciona el manubrio es de lo mejor que podemos encontrar en este tipo de bicicletas. La Ámsterdam es una bicicleta muy segura e ideal para el uso cotidiano.

PARA MEJORAR

Si bien el forro del cubrecadenas y salvafaldas son de mucha ayuda, le dan ese plus de seguridad y estilo al conducirla, también representa una complicación para poderse desmontar cuando se requiera engrasar la cadena o reparar algún desperfecto, por lo que será necesario acudir a un taller de bicis para darle mantenimiento.

CONCLUSIÓN

El modelo Ámsterdam de Mercurio es ideal para quien busca una bicicleta segura, sencilla, bien equipada y requiera trasladarse sin sufrir y sin perder la elegancia.